AFITS Nutrition

Cómo usar tu plan

Lo que hace falta saber para no equivocarte. Se lee en cinco minutos y te ahorra las dudas de la primera semana.

1 · Entrar

No hay contraseña. Se entra con tu correo y un código que llega a tu buzón.

Cuando tu coach te invita, te llega un código. Escribe tu correo y toca «Ya tengo un código» — no pidas otro, porque el nuevo anula el que tienes.

Si lo has perdido o ha caducado, entonces sí: Enviarme el código y llega uno nuevo. Puedes pedir uno cada vez que lo necesites, sin avisar a nadie.

Si no te llega ninguno, es que tu coach todavía no te ha invitado, o que esa no es la dirección que registró. Pregúntale a él.

El mensaje trae también un enlace. Funciona, pero solo en el mismo navegador donde lo pediste — con el código nunca sales de la aplicación, y por eso es el camino recomendado. El código caduca en una hora y vale una sola vez. Si no lo ves, mira en spam.

2 · Ponerla en tu teléfono

Merece la pena: queda como una aplicación de verdad, con su icono, a pantalla completa y sin barra de navegador.

  • iPhone: ábrela en Safari → botón de compartir (el cuadrito con la flecha ↑) → Añadir a pantalla de inicio.
  • Android: ábrela en Chrome → los tres puntos ⋮ → Instalar aplicación.

3 · Qué pone tu coach y qué pones tú

Esto es lo primero que conviene tener claro, porque de ahí sale todo lo demás.

Tu coach pone el marco. Tus parámetros, tus calorías, cuántas comidas haces al día y qué suplementos tomas. Eso no se toca desde aquí, y es a propósito: es la parte que sostiene el resultado.

Tú llenas ese marco. Qué comes en cada comida, qué días cocinas, qué jugos y batidos te tomas. Dentro del plan, con lo que más te guste.

Cambiar el pollo por pescado no cambia tus calorías. Cambia los gramos — la aplicación los recalcula para que el día siga cuadrando. Puedes variar sin miedo a estropear nada.

En la barra de arriba tienes todo lo tuyo: Mi plan, Meal Prep, Salsas, Comer fuera, Mi compra, Jugos verdes, Batidos, Bowls, Suplementos e Imprimir. Cuando guardas un cambio, ahí mismo aparece un Guardado durante un momento: si alguna vez dice No se guardó, revisa la conexión y vuelve a tocarlo.

4 · Los pesos: cocido, no crudo

Las raciones de tu plan se pesan cocidas. Es el error que más arruina planes, y el que menos se nota: 100 g de arroz crudo son unos 300 g cocidos. Confundirlos triplica la ración.

Cocinas primero y pesas después: el arroz escurrido, la pasta escurrida, el pollo hecho, las lentejas listas.

Dos excepciones, y solo dos:

  • La avena se pesa seca, antes de añadirle nada.
  • La lista de la compra va en crudo, porque es lo que compras en la tienda. No la compares con las raciones del plan: hablan de dos momentos distintos del mismo alimento.

Una báscula de cocina cuesta poco y es la única herramienta que hace falta. Calcular a ojo funciona el primer día y deja de funcionar el tercero.

5 · Componer tus comidas

En Meal Prep armas tu semana. Cada comida tiene su sitio para la proteína, el carbohidrato, la grasa y la verdura, y tú eliges qué pones en cada uno.

  • Los gramos se calculan solos según lo que elijas. No tienes que hacer cuentas.
  • No hace falta comer lo mismo todos los días: cada día se compone aparte.
  • Si un alimento choca con una alergia o algo que declaraste, la aplicación te avisa.

Compón lo que de verdad te vas a comer. Un plan bonito que no apetece se abandona en cuatro días; uno con lo que te gusta se sostiene meses. Esa es la razón por la que esta parte es tuya y no de tu coach.

6 · Tus días de cocina

En esa misma pantalla eliges qué días cocinas y para cuántos días cocinas cada vez. La idea es cocinar pocos días y comer todos.

Elige días que existan de verdad en tu semana. Poner el domingo porque suena bien y luego no tener la tarde libre es la forma más común de quedarse sin comida el martes.

7 · Tu lista de compra

Sale sola de lo que compusiste, en Mi compra, agrupada por prioridades: primero las proteínas, luego los carbohidratos, las grasas y las verduras. Está en crudo, que es como se compra.

Cada vez que cambias una comida, la lista cambia sola. No hay que pedirla, ni actualizarla, ni avisar a nadie: se calcula en el momento en que la miras.

8 · Jugos, batidos y bowls

Los eliges tú, en sus pantallas, y los pones en los días que quieras. Cada uno trae sus ingredientes, sus cifras y un horario sugerido según para qué sirve.

No son un extra. Van contados dentro de tu día: si pones un batido, el resto de comidas se ajusta solo para que cuadre. Tomártelo «por encima» del plan es comer de más sin quererlo.

En los batidos y los bowls puedes cambiar ingredientes. Las opciones que te ofrece están filtradas según tu proceso, así que no vas a encontrar una que te descuadre el día.

9 · Cuando comes fuera

Tiene su propia pantalla, Comer fuera, y es de las más útiles que hay aquí. Se llama AFITS FLEX, y parte de una idea sencilla: no se evita la vida social para cumplir el plan — se aprende a integrarla dentro.

Si sabes que vas a salir, dilo antes. Eliges el día, qué comida es, y de qué tamaño: ligera, normal o celebración. No hace falta que sepas las calorías — ni la carta las sabe. La aplicación reserva ese presupuesto y ajusta las demás comidas del día para que la salida no se sume encima.

Si ya comiste —una hamburguesa por la calle, algo con etiqueta— entra en la misma pantalla, toca Ya comí algo y escribe la proteína, el carbohidrato y la grasa. Lo que diga el envase, o tu mejor cálculo. El resto del día se ajusta igual.

Tu proteína no baja. Lo que se recorta de las otras comidas son las grasas y los carbohidratos densos — nunca la proteína, que es lo que sostiene el músculo y la saciedad.

Las cifras de los tres tamaños son un punto de partida y puedes ajustarlas. Si la salida va a ser mayor, súbelas; si va a ser algo pequeño, bájalas. Calcular por encima cuánto comes es parte del método: nadie acierta al principio y se mejora practicando.

Y si al reservar una comida grande las demás se quedan muy cortas, retira una con el botón no la hago. No es suprimirla: es redistribuir la energía del día para seguir cumpliendo tu plan. En esa misma pantalla tienes explicado cuál conviene retirar y por qué. Puedes retirar más de una, y volver a ponerla tocándola.

A veces la salida no cabe entera y el día termina algo por encima. Mientras se quede dentro de un 20 % de tu objetivo —en un plan de 2.000 kcal, hasta unas 2.400— sigue siendo un día normal para una salida ocasional, y la pantalla te lo dice. No hay que compensar nada.

Ese margen no es un objetivo. Tu objetivo son las calorías de tu plan, siempre. El margen solo existe para que un día puntual por encima no se viva como un fracaso — porque lo que rompe un proceso no son trescientas calorías, es el ayuno del día siguiente.

10 · Tus suplementos

Lo que ves es lo que te prescribió tu coach: qué, cuánto y cuándo. Puedes añadir o quitar cosas por tu cuenta, y su prescripción queda intacta debajo — no la borras, te apartas de ella.

Esa diferencia es información útil para él, no una falta. Si llevas un mes saltándote algo, lo que hay que revisar es la prescripción.

El horario no es decorativo: la cafeína tiene una hora de corte calculada desde la hora a la que te acuestas, y saltársela te quita horas de sueño que el plan da por hechas.

Si tomas cualquier medicación, consulta con tu médico o farmacéutico antes de añadir un suplemento por tu cuenta.

11 · Imprimirlo

Puedes imprimir tu plan completo: las comidas, las raciones, los días de cocina y la lista de la compra. Sirve para la nevera y para el supermercado sin batería.

12 · Cuando te sales del plan

Va a pasar sin haberlo previsto, y no es una recaída ni un fracaso: es una comida. La siguiente vuelve a ser la del plan, y ya está.

Y lo que no se hace después es compensar. Sin ayunos de castigo, sin cardio para quemar lo que comiste, sin saltarte la siguiente por culpa y sin quitarte los carbohidratos al día siguiente. Lo que sostiene el resultado es la constancia, no el castigo.

Si te acuerdas, apúntalo en Comer fuera con Ya comí algo: el resto del día se reorganiza solo y tu semana sigue siendo verdad. Y si no lo apuntas, tampoco pasa nada.

Y si lo que pasa es que una comida del plan no hay manera de que te apetezca, cámbiala — para eso puedes. Lo que no se sostiene se cambia, no se sufre.

Lo que sí ayuda a tu coach es saber qué no estás pudiendo cumplir y por qué. Un plan que no se cumple no se arregla apretando: se arregla cambiándolo.

13 · Lo que esta aplicación no hace

  • No diagnostica nada, ni sustituye a tu médico o a tu nutricionista clínico.
  • No sabe qué marca compras: comprueba tú las etiquetas, sobre todo con alergias.
  • No vigila nada en tiempo real. Ante una urgencia, llama a emergencias.
  • No garantiza resultados. Acompaña un proceso; el proceso lo haces tú.

Está todo detallado en los términos de uso, y vale la pena leerlos una vez.

14 · Tu privacidad

Lo tuyo lo ves tú y lo ve tu coach — incluido lo que compones, porque es lo que le permite acompañarte de verdad. Ningún otro cliente ve nada tuyo, y tú no ves nada de nadie. Eso no depende de la pantalla: lo impone la base de datos.

Tu acceso es personal. El código que te llega es tuyo — no lo compartas.

Si algo va mal

Escribe a tu coach. Si es un problema de la aplicación —no entras, algo no carga, un número no cuadra— dilo con lo que estabas haciendo cuando pasó, que es lo que permite arreglarlo.

afits.llc@gmail.com